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Mentiras biblicas.
Libro del Apocalypsis.
Revelacion 13
666
(Capítulo XV) Circunstancias en las que el Coronel Caamaño prescindió en 1967-1968, de la militancia de los Coroneles Ramón Emilio Montes Arache y Héctor Lachapell.
(“Proyecto 666” de Michel Smiely “666”)
El Coronel Caamaño como Presidente Constitucionaldominicano en 1965, en Santo Domingo, República Dominicana, haciendo declaraciones a la prensa internaciona. (A la derecha y a su lado está también presente el Coronel Montes Arache)
(Capítulo XV): Circunstancias en las que el Coronel Caamaño prescindió en 1967-1968, de la militancia de los Coroneles Ramón Emilio Montes Arache y Héctor Lachapell.
-Tomado del libro “La Tragédia de una Revolución Inconclusa” (Tomo I)-,
de Michel Smiely 666. (Presentado como Composición y Ensayo Político en la Universidad de Estocolmo, Suécia, en 1976, -edicion especial revisada de 1979-).
La errónea y fatal decisión del Coronel Caamaño, de continuar sus relaciones extra-maritales y amorosas con Vicenta Vélez Catrain, trajo como consecuencia “inmediata” la precipitación de su “desaparición”, (como se recordará desde finales de 1967 hasta principios de 1973, el Coronel Caamaño estuvo “desaparecido”, desaparición con la que se ocultó su permanencia en Cuba).
“Desaparición” efectuada sin garantizar (en 1967) la unidad interna de la “Organización”, y realizada en una forma inconsecuente y vulgar, por darle con ella la espalda el Coronel Caamaño, a los Coroneles Ramón Emilio Montes Arache, Héctor Lachapell, y a todo el resto de la vieja guardia, a quienes sin ninguna causa justificadora, el Coronel Caamaño sencillamente abandonaba a su propia suerte, en una situación en que Montes Arache y Lachapell –para citar ejemplos-, estában “comprometidos hasta las narices” con la Revolución Dominicana, y dispuestos también a realizar los máximos sacrificios por nuestro triunfo revolucionario.
Fue entonces cuando los Coroneles Montes Arache y Lachapell, (que no esperaron nunca semejante e irresponsable conducta de Caamaño), viajaron secretamente a Paris (en 1967), e interrogaron violentamente a Vicenta Vélez Catrain, ya que ellos no creían todavía que el Coronel Caamaño se atrevería a “desaparecer” y a marcharse de una manera tan inconsecuente y absurda como esa.
“!Tú eres maldita puta la culpable de semejante locura!... Dónde está el hombre?”... –preguntaba Lachapell enfurecido-... La negativa de Vicenta Vélez Catrain de revelar el paradero del Coronel Caamaño, le trajo como consecuencia varias bofetadas de Montes Arache y de Lachapell, y al echarse Vicenta Vélez Catrain a llorar, Montes Arache no pudo contener su irritación, y en un español de “barraca de cuartel” que sinceramente no sé como reproducir aquí, le recordó incluso (Montes Arache a Vicenta Vélez Catrain), lo insatisfactorias que habían sidos sus relaciones sexuales con ella, (con Vicenta Vélez Catrain), en la Revolución de Abril de 1965, conluyéndole que ella, Vicenta Vélez Catrain, “!ni para puta servía!...”
El interrogatorio no condujo a nada, por lo que Montes Arache y Lachapell, no deseando extralimitarses en la violencia empleada, regresaron a Holanda no sin antes advertirle a Vicenta Vélez Catrain que la próxima vez, le “arrancarían la cabeza”... quedándose esta en París con un miedo tan grande que, al final optó por marcharse a España, a la ciudad de Valencia, a la casa de sus padres, dónde permaneció un corto tiempo, hasta que el Coronel Caamaño, enterado de esos acontecimientos, la mandó a buscar urgentemente...
Los Coroneles y hombres de confianza de Caamaño, Ramón Emilio Montes Arache y Héctor Lachapell, no se oponían al viaje del Coronel Caamaño a Cuba, estaban incluso dispuestos a “desaparecer” con él. Para ello lo único que exigían era que se dejara a sus respectivas familias, (esposa e hijos), con suficientes medios económicos para que éstas, (las familias de Caamaño, de Montes Arache y de Lachapell), pudieran permanecer y vivir decentemente en Europa, todo el tiempo que lo exigiera la situación.
Esto era algo que Vicenta Vélez Catrain no podía aceptar, porque de marcharse el Coronel Caamaño a Cuba, con los Coroneles Montes Arache y Lachapell –para citar ejemplos- ella no hubiera podido continuar allí sus relaciones extra -maritales y amorosas con el Coronel Caamaño, ni mucho menos consolidarla hasta el nivel de tener, nuevos hijos en Cuba y destruir su matrimonio; cosas que el Coronel Caamaño –y como muy bien me había revelado en 1967 en Londres-, ni siquiera remotamente pensaba hacer, aunque después cambiara de opinión e hiciera lo contrario en Cuba.
Necesario es señalar al respecto que en la apreciacion de todo esto, Vicenta Velez Catrain no se equivocaba, porque en esa época los matrimonios de los Coroneles Montes Arache y Lachapell eran estables, (Montes Arache se separaría después de su esposa), y a la solidez del matrimonio de Lachapell se unía también el hecho, de que las relaciones de Montes Arache con Caamaño (amistad de toda una vida), se reforzaba por haber sido Montes Arache el que le presentó a Caamaño el hasta esa época gran amor y mujer de su vida; María Paula Acevedo de Caamaño, (“Chichita”)...
En realidad, las relaciones entre Montes Arache y Caamaño, (las de Lachapell también), eran tan excelentes que al tratar los problemas de la “Organización” al respecto, Montes Arache le señalaba a Caamaño que como el era un hombre tan “liberado”, de la misma manera que el –Caamaño-, engañaba y le pegaba los cuernos a su mujer, asi también su mujer tenía el mismo derecho de engañarle y pegarle los cuernos...
Y con mayor razón cuando la “revolución sexual”, (con la que el Coronel Caamaño pretendia a veces justificar su inconsecuente conducta al respecto), significaba también igualdad de derechos..., y que cuando su mujer (la del Coronel Caamaño), se cansara un día de aguantarle todas sus “vagabunderías”, el, (Montes Arache), iba a ser el primero en ayudar a su “liberación”, porque cómo el propio Caamaño reconocía, su mujer estaba “riquísima” y era un verdadero “paraiso” en la cama...
Limitándose entonces el Coronel Caamaño a señalar que su mujer, (Maria Paula Acevedo –“Chichita”-), era incapaz de pegarle los cuernos y que si lo hacía, el, (Caamaño), le “arrancaba la cabeza”... Por lo que el Coronel Montes Arache le señalaba al Coronel Caamaño que, esa supuesta liberación sexual suya era la “ley del embudo”..., lo ancho para Caamaño que podía hacer todo lo que le diera la gana, y lo estrecho para su mujer “Chichita”, que no podía hacer nada...
Como la estadía en Europa por tiempo indefinido de las familias de Caamaño, Montes Arache y de Lachapell, exigía una gran cantidad de dinero, Vicentica Vélez Catraín con su gran malicia y astucia le dio después un giro a la situación, al sacarle en cara al Coronel Caamaño que, era una “inmoralidad” tomar del dinero que aportaba un pueblo hermano para ayudar a nuestra liberación, para dárselo a las “mujeres” de dos “inconsecuentes” que, solo deseaban resolver “problemas personales”... (en este caso los Coroneles Montes Arache y Lachapell, porque en lo que al Coronel Caamaño personalmente se refiere, éste le dejó cierta cantidad de dinero a su esposa antes de “desaparecer” y partir...).
Recordándole también Vicenta Vélez Catrain al Coronel Caamaño que ella, había “abandonado” a su hija para luchar por la Revolución, y que por esa acción ella no exigía nada... (en realidad, incapaz de cumplir con sus deberes de madre, Vicenta Velez Catrain le había entregado su hija a su madre Maricusa Vélez Catrain en Valencia, para que esta se la cuidara, mucho antes de conocer intimamente al Coronel Caamaño en Europa), y que si se le daba dinero a Montes Arache y a Lachapell para mantener a sus mujeres e hijos; también habia que darle dinero a las familias del resto de los hombres, lo que quería decir que todo el dinero del mundo no alcanzaría nunca, para satisfacer las necesidades económicas personales a nivel de igualdad, de todos sus hombres, –los del Coronel Caamaño-...
( El 666, -a la izquierda- y en compañía de su madre y de un tío, al cumplir sus 18 años, el 29 de Junio de 1965, y durante su lucha al lado del Presidente constitucional dominicano, Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, contra la intervención militar norteamericana de 1965, en Santo Domingo, República Dominicana).
Fue así como los Coroneles Ramón Emilio Montes Arache y Héctor Lachapell, (la crema y nata de la Rvolución de Abril de 1965), quedaron afuera de la “Organización”, y no pudieron seguir al Coronel Caamaño, (ya incómodo y disgustado con los mismos, por entrometerses estos en su “vida privada”, lo que el Coronel Caamaño decidió a finales de 1967, nunca más permitir ni tolerar...
Aprovechando entonces astutamente el Presidente Joaquín Balaguer toda esta situación, para brindarle públicamente a esos coroneles, el reconocimiento, la seguridad y el apoyo que no encontraron en 1967 en Europa con el Coronel Caamaño. Gran golpe político maestro del Presidente Balaguer que logró neutralizar definitivamente, todos los coqueteos políticos con los que el Coronel Caamaño intentó después volver a recuperar y a tener, la ayuda y el apoyo de esos hombres, a los que el Coronel Caamaño irresponsable e inconsecuentemente, había abandonado y apartado en Europa, de sus filas revolucionarias a finales de 1967.
En el caso concreto de los Coroneles Ramón Emilio Montes Arache y Héctor Lachapell, al ofrecerles el Presidente Joaquín Balaguer la oportunidad de regresar al país, con la seguridad y garantias de continuar activos con sus rangos en las Fuerzas Armadas Dominicanas, y sin el temor a sufrir y ser víctimas de persecuciones ni represiones, reconociendo por su parte estos a cambio, la legalidad de su gobierno constitucional, (recordemos que fue como militares constitucionalistas que el Coronel Caamaño y sus hombres, se destacaron y surgieron en la Revolución de Abril de 1965):
El Presidente Balaguer obtenía una gran victoria política al reincorporar en sus fuerzas armadas, a dos coroneles y hombres de acción que prometian defender, la constitucionalidad de su gobierno, con lo que consolidaba también su posición como Presidente dominicano, ante cualquier conspiración o intentona golpista que, cualquier “desconocido” militar o líder político, deseara hacer en la República Dominicana de 1969-1973. Conspiraciones que tendrían que enfrentar... la conocida capacidad, valentía y arrojo de dos Coroneles y hombres de honor que como Ramón Emilio Montes Arache y Héctor Lachapell, cumplían siempre la palabra prometida.
Esta fue unas de las astucias y estrategias políticas, mas brillantes al respecto del Presidente Joaquín Balaguer, ya que para nadie era un secreto en la República Dominicana que los Coroneles Ramón Emilio Montes Arache y Héctor Lachapell, estaban sencillamente vigilados las veinticuatro horas del día, y lo que ellos conocían y tuvieron que aceptar, como consecuencias de sus respectivos e históricos papeles protagónicos en la Revolución Constitucionalista de Abril de 1965.
En semejante situación, no podían entonces quejarses los politiqueros, “revolucionarios” y “marxistas-leninistas” dominicanos porque esos militares, apoyaran y aceptaran una alianza con el Presidente Balaguer porque:
Era o no era constitucional el gobierno del Presidente Joaquín Balaguer en 1967-1968?... Acaso no participaron ustedes también señores poltiqueros dominicanos, en esas “elecciones libres”, -realizadas en 1966 y durante la ocupación e intervención militar norteamericana en la República Dominicana-, y en las que resultó electo el Presidente Joaquín Balaguer?... Acaso no fue también para poder continuar todos ustedes vigentes, y como politiqueros sinverguenzas en la palestra política dominicana, por lo que ustedes traicionaron y abandonaron a su propia suerte, al Coronel Caamaño en 1973?...
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