|
666
(Capítulo XII). La culpabilidad de Vicenta Vélez Catrain, en el fracaso y la muerte del Coronel Caamaño.
(“Proyecto 666” de Michel Smiely “666” )
-Tomado del libro “La Tragédia de una Revolución Inconclusa” (Tomo I)-,
de Michel Smiely 666. (Presentado como Composición y Ensayo Político en la Universidad de Estocolmo, Suécia, en 1976, -edicion especial revisada de 1979-).
Gran Sorpresa ocasionó conocer en en Santo Domingo que la viuda del Coronel Caamaño, no era Maria Paula Acevedo de Caamaño (“Chichita”), sino, Vicenta Velez Catrain (“Violeta Caamaño”). Para quiénes conocían de cerca al Coronel Caamaño esto era sencillamente inconcevible. Un verdadero acontecimiento que la propia Vicenta Vélez tampoco pudo explicar.
Desprendiéndose al leerse entre líneas, sus declaraciones hechas en Cuba para la prensa dominicana, (y publicadas respectivamente el 13 y 14 de Diciembre de 1973), los rasgos que caracterizan su personalidad y que ella, Vicenta Vélez Catrain, continúa siendo la misma y nunca pudo asimilar, el progreso y los cambios que en una persona diferente, el ambiente revolucionario cubano necesariamente hubiera producido.
La diferencia entre la Vicenta Vélez Catrain de ayer (1967) y de hoy (“1977”), es solo la que impone un indescriptible peso de conciencia, con el que tendrá que cargar TODA LA VIDA, y que sobrevivirá incluso a su propia muerte porque, si bien es cierto que ella no es la culpable directa del fracaso y la muerte del Coronel Caamaño, fue la que le obligó a prescindir de su vieja guardia, a cambiar sus proyectos de lucha, y a lanzarse en brazos de los que al final ocasionarían su muerte. En este orden de cosas Vicenta Velez Catrain es culpable, del fracaso y la muerte del Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó.
Es culpable Vicenta Vélez Catrain, del fracaso y la muerte del Coronel Caamaño, porque si ella no se hubiera interpuesto en el camino, si hubiera reconocido a tiempo las inconsecuencias y los riesgos que encerraban su conducta, la improcedencia que sobre las necesidades de una Revolución y de un Pueblo caracterizaban sus ambiciones y metas personales:
La irresponsabilidad, inmoralidad y falta de conciencia que era, destruir la integridad de un hogar que le había proporcionado al Coronel Caamaño, una felicidad de tantos años, (de más de quince), el Coronel Caamaño no se hubiera empecinado en salvar unas relaciones tan improcedentes, y hubiera evitado cometer la escalada de errores que terminó finalmente costándole la vida.
Es culpable Vicenta Vélez Catrain, del fracaso y la muerte del Coronel Caamaño, porque si este nos hubiera tenido a su lado, no se hubiera producido la acción y el fracaso revolucionario de Febrero de 1973, ni se hubieran cambiado los proyectos originales de lucha, garantizándose así su triunfo revolucionario. Es culpable porque, de la misma manera en que ineptamente arriesgó al Coronel Caamaño, rodeándole de “mejores hombres”..., nos arriesgó también a Nosotros, en situaciones de abandono que en numerosas ocasiones, estuvieron a punto de costarnos la vida, ayudando también a impedir nuestro traslado a Cuba.
Es culpable, porque hizo caso omiso a las advertencias hechas al respecto, sobre las funestísimas consecuencias que podían traer sus acciones. Es culpable, porque utilizó sus relaciones extra-maritales con el Coronel Caamaño, para obtener objetivos personales, porque prefirió separar al Coronel Caamaño de sus mejores hombres, y evitó que este corrigiera sus fatales errores, antes que renunciar a sus improcedentes ambiciones y metas personales, de llegar a ser a cualquier precio, la esposa del Coronel Caamaño.
Es culpable, porque conocía la integridad, la conciencia y el valor de la vieja guardia y de la que el Coronel Caamaño, no podía nunca darse el lujo de prescindir. Es culpable, porque destruyó lo mejor que tenía el Coronel Caamaño que era la confianza, el respeto y la admiración hacia sus antiguos compañeros de lucha, y a la integridad, la responsabilidad, la conciencia y al honor.
Es culpable, porque autotitulándose “revolucionaria”, cometió acciones de inmoralidad que, ninguna filosofía e ideal revolucionario puede nunca en nombre de la justicia aceptar ni defender. Es culpable, porque engañó, mintió, traicionó, humilló, menospreció y calumnió ante el Coronel Caamaño, a quienes podian garantizar su triunfo revolucionario.
Es culpable Vicenta Vélez Catrain, del fracaso y la muerte del Coronel Caamaño, porque aún después de haber logrado lo que honestamente no podía nunca conseguir, no se preocupó ni siquiera en pensar que de existir justicia en el mundo, el Coronel Caamaño con semejante conducta, no podía triunfar.
El Coronel Caamaño con semejantes “substitutos” de HOMBRES ENTRE HOMBRES, no podía triunfar. El Coronel Caamaño con semejante peso de conciencia, no podía triunfar. El Coronel Caamaño con semejante violación a su propia integridad y moral revolucionaria, no podia triunfar... Porque el Coronel Caamaño al pagar el precio por ella, dejó de ser el Coronel y Héroe de Abril (de 1965)...
Para un ser (humano) como Vicenta Vélez Catrain, que pertenece a esa clase de mujeres que consideran que, con un quilo mas o un quilo menos en el trasero pueden obtenerlo todo, el fracaso y la muerte del Coronel Caamaño constituye, la prueba más fehaciente de que no se puede triunfar en la vida, en base a la maldad, a la Irresponsabilidad y a la falta de conciencia, en base al engaño y a la ausencia de principios y valores morales. Y lo no menos importante, constituye también la prueba más evidente de que, todos los errores y males inevitable y necesariamente, se pagan también finalmente en la vida...
Para Vicenta Vélez Catrain, la muerte del Coronel Caamaño constituye la catástrofe más increíble de todos los tiempos... La destrucción de su “obra maestra”. De un hogar que ella se atrevió a levantar con el mal. Y la víctima fue el Coronel Caamaño; el más honesto, el mejor. El que bajo la ceguedad e influencias de una pasión devoradora, de un sentimiento que le estaba PROHIBIDO, tuvo el valor de pagar el alto precio que a ningún hombre en su situación, le estaba permitido pagar...
En sus declaraciones hechas en La Habana para el periódico dominicano “La Noticia”, (y publicadas el 13 de Diciembre de 1973), Vicenta Vélez Catrain dijo que prefería que la llamaran; la “compañera de Román” y no la “viuda de Caamaño”... Remordimiento de conciencia?... Incapacidad para aceptar las consecuencias de sus errores?... Miedo a una verdad amarga que la perseguirá más allá de la muerte?...
|
666
Libertad - Igualdad - Justicia
Progreso - Amor - Felicidad

The 666 / Project 666, E-mail:

the666@the666.com
project666@comhem.se
|
|