! No preguntes lo que El 666 puede hacer por tí,
pregunta lo que tú puedes hacer por El 666 !
! Crea en El 666, siga a El 666 !
! Apoye a El 666 !
! El 666 cumple siempre lo que promete
y no promete nunca lo que no puede cumplir !
666
El 666, durante su lucha al lado del Presidente constitucional dominicano, Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, contra la intervención militar norteamericana de 1965, en Santo Domingo, República Dominicana.
(Final de): VERDADES PARA UN TIRANO LATINOAMERICANO.
(Sobre la muerte del Coronel Caamaño). 3 (3)
(“Proyecto 666” de Michel Smiely “666”)
El Coronel Caamaño fue feliz y murió feliz, porque lo hizo con el valor de haber superado su oprobioso pasado, y de haber
tenido la conciencia de aceptar las responsabilidades que ello implicaba; consagrando su vida a defender y liberar a ese
mismo Pueblo al que un día, como un hombre sin conciencia e ideales, llegó injustamente a reprimir.
Y es que como usted conoce, Excelentísimo y Honorable Señor Presidente de la República, Dr. Joaquín Balaguer, el Coronel Caamaño era, unos de esos tantos mortales que deambulan por el mundo sumidos en los azares, los pesares y los vicios que imponen la falta de conciencia, la defensa inútil de una causa ignominiosa, y la existencia sin responsabilidades y sin conciencia, hacia las necesidades del prójimo y del conglomerado social a que se pertenece.
Pero era también el Coronel Caamaño, un hombre de cualidades innatas; era valiente, era inteligente, era honrado, noble, sencillo, humilde y sincero, con un sentido de respeto hacia la responsabilidad y el honor, como usted nunca ha conocido ni tenido.
Cualidades que le permitieron superarse y encontrar el camino de la Historia. Experimentando un proceso que fraguó paso a paso, las cualidades de revolucionario que le caracterizaron y le permitieron comprender, la necesidad e importancia de su papel, los derechos y la causa del Pueblo Oprimido que estaba defendiendo, y el enemigo sanguinario, cobarde, bastardo y cruel que estaba combatiendo; el imperialismo norteamericano.
Una enseñanza tan ruda, impregnada en un hombre de naturaleza tan sensible y emotiva como caracterizaba al Coronel Caamaño, tenía necesariamente que cristalizar en un parto revolucionario, porque el Coronel Caamaño era un hombre que podía ser engañado y traicionado, pero jamás ultrajado o humillado. Valiente que supo soportar dignamente las consecuencias de su lucha y superación revolucionaria.
Héroe de aprendizaje difícil y amargo que sintió en carne propia, los sufrimientos que aquejan a todo Pueblo Oprimido, comprendiendo el pedestal de coloniaje que caracterizan a los Países del Tercer Mundo, protagonizando un papel superior a la realidad vivida, aprendiendo a defender y comprender los derechos de su Pueblo Oprimido, y encontrando en la Revolución el camino de su vida; dejó de ser un Coronel sinverguenza para transformarse en un Coronel del Pueblo. Coronel con faltas ortográficas y con galones de Comandante otorgados por un Pueblo Oprimido, a quien una adversidad y traición imperdonable impidieron cristalizar, como dirigente victorioso de las nuevas revoluciones latinoamericanas.
Pero hay hombres que cuando mueren, Excelentísimo y Honorable Señor Presidente de la República, Dr. Joaquín Balaguer, nacen y viven para siempre en la conciencia, el corazón y el recuerdo de los Pueblos. Son los héroes inmortales cuyas hazañas legendarias, tocan el harpa de los tiempos, y a los que el Coronel Caamaño hoy pertenece. Y si usted, Señor Presidente, con un corazón y una conciencia más negra que una noche sin estrellas pretende igualarlos, está en su derecho a la superación y nadie se opone a ello.
Pero para lograrlo, Excelentísimo y Honorable Señor Presidente de la República, hay que tener la conciencia y el valor de reconocer sus errores, y de arrepentirse de los delitos y crímenes cometidos contra el Pueblo. Y cuando un hombre es capaz de reconocer un error, ese hombre vale. Y si es capaz de confesar, de arrepentirse por las faltas cometidas, entonces a ese hombre Excelentísimo y Honorable Señor Presidente de la República, Dr. Joaquín Balaguer, no lo detiene nadie en su camino. Y marcha recto. Sin titubeos. No tiene motivos para el cansancio ni las vacilaciones.
Y lo más importante Señor Presidente; ese hombre es seguido. Porque ese hombre es creido. Sabe lo que quiere y porque lo quiere. Y ese algo que parece tan evidente y fácil como ser uno mismo, es sin embargo algo que muy pocos alcanzan. Y cuando se obtiene, Excelentísimo y Honorable Señor Presidente de la República, Dr. Joaquín Balaguer, se va por el camino, y no es necesario que nadie sea generoso con uno. Porque a un hombre cuando procede bien, le basta solo su conducta y ella, traspasa las paredes.
Y al señalarle a usted estas cosas no aspiro a nada, Excelentísimo y Honorable Seños Presidente de la República, Dr. Joaquín Balaguer, porque usted es un enemigo y opresor del Pueblo por convicción y tradición. Pero si mis palabras de hombre maduro, que ha sabido cultivar un ideal preciso y noble, llevado con orgullo y sin dobleces a través de los años, con el tiempo le llegan a servir, tocando las cuerdas de su conciencia y permitiéndole –por lo menos- rescatar su Estatura de Hombre, habré cumplido entonces otro deber; el de haberle señalado a usted el camino...
Por lo demás; usted se engaña a usted mismo cuando pretende “saber más que el lápiz”, y cree poder engañar a la Humanidad y ocultar, toda la inmundicia que usted representa. Se engaña a usted mismo, cuando cree poder ocultar el Sol con un dedo, y que su obstinación y papel contrarrevolucionario podrá detener el curso de la Historia. No importa Señor Presidente las veces que usted se reelija, o que permanezca de por vida en el Poder. No importa el apoyo que le brinde la Banca de Wall Street, incapaz de defender hoy sus propios mitos. Usted no logrará nada porque, el último juicio lo dirá la Historia, y será nuestro Pueblo hoy Oprimido el que con su lucha, llegará a escribirlo.
De qué le sirven a usted sus privilegios, su Poder Efímero, sus represiones, crímenes, mentiras y engaños cuándo al final, no podrá detener el curso de la Historia?... De qué le sirve vivir para el Mal y gastar sus energías contadas, defendiendo causas ignominiosas e inmundas cuando al final, el oro del Norte no podrá impedir el fin de sus dias, y usted será condenado y juzgado ante la Historia por ese mismo Pueblo, al que usted inhumanamente se empeña en reprimir, menospreciar y explotar?... O acaso cree usted que los norteamericanos levantarán monumentos en su memoria, o se tomarán la molestia de justificar ante la posteridad, su existencia infecunda?...
De qué le sirven a usted su cultura, su capacidad y su inteligencia, si no le permiten comprender la naturaleza de sus equivocaciones, y que todos esos crímenes que usted en nombre de la democracia norteamericana, comete diariamente contra el Pueblo Dominciano, jamás serán perdonados?...
¡No Señor Presidente!... ¡No es necesario que el Pueblo Dominicano arriesgue vidas generosas para cobrarle a usted, deudas de justicia, porque, la tragédia y condena más grande que puede tener y sufrir un hombre, es la de vivir sin tener conciencia de su naturaleza y estatura de HOMBRE. La tragédia más grande que puede tener y sufrir un hombre es la suya, Señor Presidente, resumida en existir y vivir en la ESCALA DEL CERDO, y en saber que al final será juzgado y condenado por la Humanidad ante la Historia, como se merece...
¡Viva pues largos años Señor Presidente!... ¡Muera de vejez!..., Pero hágalo conociendo la verdad de que usted, no es amado ni respetado, ni lo será. No es deseado ni necesario, ni lo será. No está perdonado ni olvidado, ni lo será. Porque en la Historia de nuestra América y de nuestro Pueblo Oprimido, las páginas del oprobio recogerán su nombre, y servirán de lección ejemplarizadora a los que en un incógnito futuro, pretendan ser como usted.
Tenga usted largos años de vida, Señor Presidente. Muera de cansancio o de vejez, sembrando inutilmente la represión y la muerte en nuestro Pueblo Oprimido, pero muera conociendo la verdad de que con usted lo hará también, la nada que usted representa, y de que nada ni NADIE podrá impedir, el triunfo de la Revolución Dominicana y la liberación de nuestro Pueblo Oprimido.
La inmolación y el ejemplo del Coronel Caamaño, será la premisa para el triunfo del mañana. Para la conquista de los nuevos amaneceres que deparan la Historia. Y su sange generosa, sangre de mártir, sangre fecunda, ahogará a explotadores, verdugos y traidores. A politiqueros irresponsables, inmorales y charlatanes que, bajo el amparo de fraseologías “revolucionarias”, pretenden ocultar ante el Pueblo su culpabilidad en el fracaso de Febrero:
Judas y Fariseos que no podrán impedir, con sus bloques políticos de ignominia, (cobija de vampiros, asesinos, vende-patrias y traidores), el triunfo de la Revolución Dominicana, de la que yo prometo ser ante los compañeros caídos y ante nuestro Pueblo Oprimido, unos de sus más ilustres defensores o unos de sus más dignos mártires, y créame Excelentísimo y Honorable Señor Presidente de la República, Dr. Joaquín Balaguer que, los errores del Coronel Caamaño, han sidos y serán aprendidos por lo mejor de nuestra vanguardia revolucionaria, no importa los años que tengamos que esperar para demostrarlo ante el Pueblo, y escribirlo con nuevas acciones de lucha en las páginas de la Historia.
Disfrute pues a plenitud, esa victoria provisional que sobre nuestra ineptitud y errores, usted ha tenido. Pero recuerde siempre Señor Presidente que, la victoria y el éxito de un movimiento revolucionario, el triunfo de una REVOLUCION, depende siempre de la capacidad y disposición de sacrificios, de los mejores hijos del Pueblo, y que NOSOTROS, -como el Coronel Caamaño-, no somos ni seremos; ni los primeros ni los últimos en luchar, caer o triunfar en el transcurso de tan justa lucha, y que como la tiranía de Trujillo, todos estos males que aquejan hoy a nuestro Pueblo Oprimido, serán también un recuerdo aleccionador del pasado que recogerán, estudiarán y no olvidarán nunca, las Generaciones Libres de nuestro Pueblo Victorioso.
Una estrella ha caido, Excelentísimo y Honorable Señor Presidente de la República, Dr. Joaquín Balaguer, ha dejado de alumbrar. La pérdida es grande, irreparable, inmensa. Pero, si se llora por haber perdido el Sol; las lásgrimas no nos dejarán ver las estrellas y éstas, para desgracia suya y de sus aliados de clase, (verdugos de ocasos tempraneros), iluminarán siempre el camino de los Pueblos extraviados... Hasta ese futuro no lejano en que:
Nuestros mártires y héroes caídos resuciten en escuelas, hospitales y viviendas, en centros de enseñanzas y fuentes de trabajo, en justícia, pan y libertad, en igualdad y seguridad social, en felicidad y paz para Todos. En una Nueva Sociedad que encontrará siempre aliento en el sacrificio, los esfuerzos y el ejemplo, de los compañeros de ayer, de hoy, de mañana y de siempre...
Michel Smiely.
(Miguel Angel Sosa Vásquez).
Posdata:
Esta carta la recibe usted publicada en este libro, (“La Tragédia de una Revolución Inconclusa”), para evitar que usted, -o cualquier ayudante suyo-, la tire sin leerla al zafacón de la basura.
Por lo demás, no se moleste en destruir o romper este libro, por cuanto ejemplares del mismo han sidos depositados y distribuidos, en las principales bibliotecas y universidades europeas, latinoamericanas, africanas y asiáticas, con lo que las verdades que encierran este libro, están ya salvadas para la Historia. Otros ejemplares han sidos también entregados a la Prensa Internacional.
En cuanto a mi seudónimo literario Señor Presidente, que es Michel Smiely, es un producto directo de nuestra lucha revolucionaria, no de la cobardía e irresponsabilidad de los que gustan actuar y decir verdades, escondiéndoses detras de seudónimos.
Mi nombre de pila es, Miguel Angel Sosa Vásquez, y con el le firmo también esta carta, ante nuestro Pueblo y ante la Historia. (Yo soy de los que se juegan el pellejo, en la lucha que pregonan).
El 666 / Proyecto 666
666
El 666 presenta al mundo su histórico libro: La Tragédia de una Revolución Inconclusa
Indice de:
La edición Especial 060606 del Proyecto 666