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666
(Continuación de): LA ETAPA DE LUCHA REVOLUCIONARIA MARXISTA DE EL 666, AL LADO DEL CORONEL FRANCISCO ALBERTO CAAMAÑO DEÑO, EN 1965-1973.
(“Proyecto 666” de Michel Smiely “666”)
El 666, como estudiante e intelectual revolucionario, en la Universidad de Estocolmo, Suécia, en 1977.
Las causas de los graves problemas políticos que ocasionaron la autodestrucción
y el fracaso, de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).
(La gran decepción política de El 666 con la desaparecida Unión Soviética)
(Capítulo 9). EL RESULTADO DE LA POLITICA SOVIETICA
DE COEXISTENCIA PACIFICA EN EL TERCER MUNDO.
(Tomado del libro; "La Tragédia de una Revolución Inconclusa" de Michel Smiely "666" ):
Ningún régimen explotador podrá ser derrocado sin la violencia revolucionaria. Los Pueblos Oprimidos podrán solo hacer valer sus derechos, a través de las armas. Buscar otros caminos es arar en el mar, porque la Historia demuestra que ningún régimen social decadente, es substituído por otro progresista pacíficamente. Y la naturaleza misma de las sociedades caducas, basadas en la explotación del hombre por el hombre, (en las injusticias sociales, el hambre, la miseria, la desigualdad, -para citar ejemplos-), hace que cualquier cambio social sea violento. Lo impone, la resistencia feroz de las clases explotadoras en el Poder, y la propia existéncia de la propiedad privada sobre los medios de producción en la sociedad a transformar y cambiar.
La ecuación es sencilla, y en lenguaje intelingible para los Pueblos y explotados del mundo se traduce en que; o el rico jode al pobre, o el pobre jode al rico. El rico jode al pobre con la explotación y la miseria. El pobre puede solo joder al rico, con el marxismo-leninismo y la Revolución.
Y por cada rico y capitalista opresor, existen hoy en el mundo cientos de millones de pobres, y por cada millonario derrochador, existen docenas y docenas de Pueblos hambrientos, a quienes criminal e injustamente se impide, por la represión y la fuerza, su desarrollo y progreso social. Con el robo que mata, con la desigualdad que mata, con la injusticia social, el hambre y la miséria que matan, con la defensa a la propiedad privada capitalista que mata, con la explotación del hombre por el hombre que mata, y con el menosprecio y desconocimiento a los derechos e igualdad de los Pueblos, con los que se exterminan y asesinan hoy salvajemente, a más de media Humanidad explotada.
Lo que quiere decir que, la Coexisténcia Pacífica es un mito político en los Pueblos Oprimidos. Un imposible que la Historia día a día se encarga de demostrar. Política propia de las necesidades particulares de la Unión Soviética y de sus aliados europeos; la Coexisténcia Pacífica favorece solo, el desarrollo de un puñado de países socialistas en contradicción directa, con la realidad contemporánea de los Pueblos Oprimidos. Contradicción impuesta, no solo por el derecho y la necesidad de liberación y progreso social que tiene el “Tercer Mundo”, sino también, por el hundimiento definitivo del Capitalismo, cómo sistema social imperante.
La liberación de los Pueblos Oprimidos, y con ello, las guerras revolucionarias, es la estrategia que marcha con la Historia; con las necesidades de los Pueblos, con la Revolución y el progreso social. Consecuencia de una realidad incuestionable, la liberación de los Pueblos Oprimidos sólo podrá ser posible, a través de la derrota del imperialismo, y de la destrucción del capitalismo como sistema social.
Inconmensurable es el daño que se le hace a los Pueblos Oprimidos, con las tésis de la “Coexisténcia Pacífica”, dónde, por causas de atraso político-social y de embrionismo revolucionario, la Unión Soviética y sus aliados europeos encuentran, entre pseudorevolucionarios y pequeños burgueses (que no se jugaran nunca el pellejo por la Revolución y la liberación de un Pueblo Oprimido), sus partidarios más sectarios que, políticamente adquieren forma, en la estructuración de los autotitulados “Partidos Comunistas”, incapaces hoy de vertebrar una Revolución, y mucho menos de dirigir en el Tercer Mundo (por si solos o con aliados), una lucha revolucionaria.
En la realidad contemporánea -de 1967- del movimiento revolucionario en los Pueblos Oprimidos, el (los) “Partido(s) Comunista(s)”, es (son), una organización incompetente como instrumento revolucionario; como consecuencia de las nuevas condiciones históricas existentes, y representadas principalmente en los ya señalados cambios históricos ocurridos en la Unión Soviética y sus aliados europeos, que determinan en los “Partidos Comunistas”, (dirigidos generalmente por burgueses incompetentes que juegan a la Revolución), una estratégia errada, servil y contrarrevolucionaria, -divisionista y traidora-, basada en la distorción del marxismo-leninismo, y en la adaptación de los intereses generales del “Partido” y de la “Revolución, a los intereses estratégicos (y particulares), de la Unión Soviética y de sus aliados europeos.
El resultado de este servilismo político, (lacayismo de nuevo cuño), lo tenemos en la traición de los “comunistas” pro-soviéticos venezolanos, al movimiento guerrillero venezolano en 1967-1968, con lo que se detuvo la lucha armada revolucionaria en ese país hermano. En la traición del “Partido Comunista Boliviano” (pro-soviético), a la lucha armada revolucionaria que dirigía el Ché en Bolivia. Traición que costó la vida en 1967 al heroico Comandante Ernesto Ché Guevara y el fracaso de la lucha revolucionaria en Bolivia, en circunstancias propicias para su liberación. Traición consumada por Mario Monje, Secretario General del “Partido Comunista Boliviano”.
Las instrucciones de boicotear las guerrillas del Ché en Bolivia, las recibió el “camarada” Mario Monje de los soviéticos en Bulgaria, mientras realizaba una gira por ese país hermano, (información que me fue después confirmada en Europa, por un antiguo militante del “Partido Comunista Boliviano”, a quién remordía la conciencia la muerte del Ché), y sobre quién el propio Ernesto Ché Guevara no vaciló en escribir en su diario de campaña en Bolivia, y en su análisis correspondiente al fin de mes del 31 de Enero de 1967; “Como lo esperaba, la actitud de Monje fue evasiva en el primer momento y traidora después”...(ver la II edición del Diario del Ché en Bolivia de la editorial, Gran Enciclopedia Vasca, ed. 1968, pág. 52).
Prólijo sería continuar señalando ejemplos, de traiciones y crímenes cometidos contra los Pueblos en el Tercer Mundo, por los autotitulados “Partidos Comunistas”, que en su generalidad son solos verdaderamente; organizaciones políticas pro-soviéticas que, con sus aberraciones e ineptitudes han ocasionado innecesarios baños de sangre y irreparables pérdidas revolucionarias, al movimiento revolucionario en los Pueblos Oprimidos, impidiendo en por lo menos dos ocasiones; en 1967 en Bolivia y en 1973 en la República Dominicana, el triunfo de la Revolución, y facilitando también en Chile (1973), con sus conocidas incapacidades y dogmatismos políticos, el golpe de estado facista del General Augusto Pinochet que costó la vida al Presidente chileno Salvador Allende, y el Poder político a la Unidad Popular de Allende en Chile, truncando
también la construcción del Socialismo en ese país hermano.
No puede ocurrir otra cosa en una situación en la que, el control político de la mayoría de los “Partidos Comunistas” del Tercer Mundo, ejercido por la Unión Soviética y sus aliados europeos, produce otra aberración revolucionaria; la creación con la ayuda de la República Popular China, de otras organizaciones y “Partidos Comunistas” cuya misión principal es, combatir el “revisionismo soviético” en los países subdesarrollados e industrializados en todo el mundo.
Si bien teóricamente todo esto pudo haber parecido correcto, la experiencia práctica ha demostrado todo lo contrario, porque, con la existéncia de un “Partido Comunista” pro-soviético, y de un “Partido Comunista” pro-chino; la lucha revolucionaria se reduce ahora en el Tercer Mundo, a la lucha de la estratégia política soviética de la Coexisténcia Pacífica, contra la estratégia de la lucha armada permanente que hoy defiende en el mundo la estratégia política de la China comunista. Situación y hechos que fortalece solo al imperialismo y dificulta enormemente nuevos triunfos revolucionarios en el Tercer Mundo.
La visión revolucionaria china es correcta, en el sentido de que la política de la Coexisténcia Pacífica es a la larga imposible, por la propia naturaleza decadente y agresiva del imperialismo, y por oponerse al desarrollo de la lucha revolucionaria de los pueblos oprimidos, (que más temprano o mas tarde alcanzarán su liberación), en la que la Unión Soviética y sus aliados europeos, se niegan a jugar un papel catalizador, pero:
Es la posición política china frente a la estratégia política soviética, un error mayúsculo innecesario, porque al final, la bancarrota de la política de la Coexisténcia Pacífica, será impuesta por la propia naturaleza irracional y agresiva del Imperialismo, y por el desarrollo de la lucha revolucionaria de los Pueblos Oprimidos. Acontecimientos en los que la Unión Soviética (y sus aliados europeos), se verá involucrada, cómo consecuencia de su apoyo a esa errada política de pretender repartirse el mundo, con el imperialismo norteamericano, y de intentar mantener un “status-quo” que entorpece y dificulta, la lucha de los pueblos.
Como consecuencia entonces de todas estas verdades y hechos históricos, el “antisovietismo”, entendido como la combatividad y crítica a los ya señalados errores que caracterizan, a la estratégia política soviética de la Coexisténcia Pacífica, no es ni será nunca anticomunismo. Y no debe ser nunca confundido con la lucha contra la Unión Soviética como país socialista, y que es la que caracterizan al anticomunismo capitalista.
La lucha de los Pueblos Oprimidos no puede estar nunca supeditada, a las necesidades de un puñado de países socialistas. Que la estratégia política soviética de la Coexisténcia Pacífica constituya entonces ahora un peligro, para el movimiento revolucionario de los Países subdesarrollados, no es producto del azar, ni mucho menos una invención del imperialismo norteamericano, o del “dogmatismo político” chino.
Es consecuencia de la realidad político-económica existente ahora en el Campo Socialista Europeo, de los cambios internos ocurridos en la Unión Soviética, después de la muerte de Lénin, y del cambio de la correlación de las fuerzas políticas internacionales que impuso, la derrota del facismo y del nazismo alemán, y la consolidación del propio Socialismo como Sistema Político Mundial.
La confusión intencionada que se hace del “anti-sovietismo” revolucionario, con el anticomunismo capitalista, es la prueba más concreta de la descomposición político-ideológica, -moral también-, a que han llegado los escolásticos y manualistas contemporáneos, que consideran “marxismo-leninismo”, el ocultamiento y el apoyo, a todos los errores políticos soviéticos, sembrando también el odio de razas, (conflicto chino-soviético), y menospreciando también el hecho que, los revolucionarios luchan por el bienestar y el progreso de todos los Pueblos del mundo, y no por el reconocimiento o el apoyo que les puedan brindar o dar en Moscú, los partidarios y defensores de una errada estratégia política internacional comunista rusa que, tanto daño ocasionan hoy al movimiento revolucionario en el Tercer Mundo.
Nadie carece de errores y Dios, que es para los creyentes el ser mas perfecto, cometió en caso de existir, su error mas notable, con la creación del Hombre, porque, aquel ser sumiso, temeroso, idólatra y servil que describe La Biblia, ha desaparecido, ocupando su lugar el HOMBRE racional, mortal, humano, orgulloso de su naturaleza, conocedor de sus cualidades y defectos, de su capacidad y estupidez, dotado de conciencia, magnánimo, laborioso y cruel, que se ha transformado de bestia salvaje, en el creador de una civilización técnico-social con la que se ha constituido, en el amo y señor del escenario que le sirve
de mundo, negándose a ser objeto de la experimentación, voluntad y caprichos de un Dios inexistente que, en más de una ocasión, ha pretendido atemorizarle y detener su progreso, con amenazas y apocalípsis sonbrenaturales.
Nadie carece de errores. Los rusos, los americanos y los chinos, -para citar ejemplos-, no son la excepción, en la incapacidad y los yerros propios de la naturaleza humana. Cometer errores no es ningún delito. El delito es ocultarlo, y la agravante es defenderlo. Un error político corregido a tiempo, tiene tanto valor como una teoría política correctamente aplicada. Para ambos casos solo se necesita la honestidad, el valor y la conciencia, para reconocer los errores, y el amor y el respeto a la verdad y a la fé en lo que se busca, para poder corregirlos y superarlos. (Concluye El 666 en su análisis).
Y cinco años más tarde en Santo Domingo (1972-1973), la traición del “Partido Comunista Dominicano” (pro-soviético), al movimiento guerrillero dirigido por el Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó. Traición que ayudó al fracaso de la lucha armada en la República Dominicana, ocasionando también la muerte del Coronel Caamaño. (Entre otras cosas, el “Partido Comunista Dominicano” reveló públicamente al imperialismo en Santo Domingo, los planes de lucha del Coronel Caamaño, consignados en la proyectada operación revolucionaria “Aguila Feliz”, -cómo se verá más adelante en el transcurso de este libro-, recibiendo como premio de parte del anticomunista tirano de turno el Presidente Joaquín Balaguer, el reconocimiento y la “legalización” del autotitulado “Partido Comunista Dominicano” que, en casi diez años de represión, de crímenes y de oprobio balaguerista en la República Dominicana; ¡no ha tenido ningún militante muerto en sus filas!...).
Estos ejemplos son casos concretos, de traiciones políticas que han costado el fracaso de movimientos revolucionarios capaces de vertebrar exitósamente, una Revolución y de tomar el Poder en países como Venezuela, Bolivia y República Dominicana. Estas traiciones no constituyen tampoco hechos aislados:
Otras traiciones han sido también cometidas por los “Partidos Comunistas” en Argentina, México, Uruguay, Perú, Brasil, Colombia, Nicaragua, y en otros tantos países latinoamericanos, (en Asia y Africa los “Partidos Comunistas”, -con la excepción de Indochina-, generalmente existen solos en el papel), dónde para el desarrollo de la lucha revolucionaria, los pueblos han tenido que recurrir a nuevos métodos y organizaciones de lucha:
“Tupamaros”, en Uruguay, Montoneros, en Argentina, MIR, en Chile, y a movimientos guerrilleros independientes en Colombia, México y Perú, (aplastado con la muerte de Luis de la Puente Uceda), Brasil y otros países latinoamericanos, dónde momentáneamente han sidos descubiertas y aplastadas, estas nuevas organizaciones de luchas revolucionarias, destinadas a substituir a los autotitulados “Partido Comunistas”, en el cumplimiento del papel histórico que en una época, les correspondió a los mismos desempeñar.
(Tomado del libro; "La Tragédia de una Revolución Inconclusa" de Michel Smiely "666" ):